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HVC 500 Years Anniversary Selectos

Última actualización el 23 de abril de 2026

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El HVC 500 Years Anniversary Selectos es una de las expresiones más definidas de Reinier Lorenzo dentro del universo HVC: un cigarro concebido no para celebrar a la marca, sino para rendir tributo a los 500 años de la fundación de La Habana, Cuba, entre 1519 y 2019. No es un detalle menor. “HVC” significa precisamente Havana City, y toda la construcción conceptual de esta liga intenta recrear un perfil de inspiración cubana clásica —dulzor natural, frutos secos, especias y equilibrio— a partir de tabaco nicaragüense de alta calidad, cultivado por AGANORSA Leaf y elaborado en TABSA. La anilla principal, con la llave dorada y las tres torres del escudo habanero, deja claro desde el inicio que aquí hay una intención histórica, simbólica y estilística.

La vitola Selectos apareció como una extensión muy limitada de la línea original. En su salida inicial se produjeron apenas 350 cajas de 15 puros, antes de pasar a una producción regular de pequeños lotes. A ello se suma un detalle importante de trabajo de liga: antes de salir al mercado, esta vitola reposa al menos tres meses en las salas de añejamiento de la fábrica, buscando integrar mejor los aceites y armonizar la interacción entre Jalapa y Estelí. A nivel teórico, eso debía favorecer justamente lo que esta segunda fumada terminó confirmando: una versión bastante más cohesionada y refinada que la primera experiencia.

Ficha técnica

Nombre completo: HVC 500 Years Anniversary Selectos
Vitola: Selectos / Corona Extra
Medidas: 5 5/8 x 46
Origen: Nicaragua
Fábrica: TABSA
Marca: HVC Cigars
Capa: Corojo ’99 Nicaragüense
Capote: Corojo ’99 Nicaragüense
Tripa: Corojo y Criollo ’98 nicaragüenses, procedentes de Jalapa y Estelí, con hojas previamente añejadas en pacas
Tabaco base: AGANORSA Leaf
Fortaleza declarada: Full
Fortaleza percibida: Media-alta a alta, con golpe nicotínico claro
Intensidad promedio percibida: 8/10
Tiempo de fumada: 75–85 minutos aproximadamente
Puntuación final: 90/100
Equivalencia sobre 5: 4.5/5

El trabajo de liga

Aquí no estamos ante un maduro oscuro ni ante un perfil de densidad untuosa. El trabajo de liga apunta más bien a una reinterpretación nicaragüense de un perfil cubano clásico: especiado, seco, mineral, lineal en su columna y con evolución moderada, no explosiva. La base AGANORSA se siente desde el comienzo en la arcilla, la tensión especiada, la madera y la forma en que el cigarro administra la fortaleza. La elección de Corojo ’99 como eje dominante define el carácter del puro: no ofrece cacao oscuro profundo desde el arranque ni una carga melosa o terrosa pesada, sino una expresión más rojiza, vegetal, picante y estructural.

El reposo prolongado en humidor —siete meses en este caso— resultó claramente beneficioso. La primera fumada había dejado una impresión de agresividad y aspereza mejorable. En esta segunda revisión, la liga se mostró más ordenada, más integrada y mucho más disfrutable. No cambió de identidad, pero sí mejoró de ejecución.

Presentación y construcción inicial

Visualmente, el cigarro presenta una capa de tono colorado claro a medio, con textura algo rústica, venas visibles pero no groseras y un armado general uniforme. No es un puro lujoso en su apariencia ni pretende serlo; transmite más bien seriedad artesanal y coherencia. El tiro en frío se mostró levemente apretado, aunque funcional, con mucha presencia desde antes del encendido: picante en lengua, madera y especias. El aroma en seco fue de madera y especias dulces, ya insinuando que la liga tenía carácter y no iba a entregarse de forma blanda.

El encendido fue muy fácil. Desde las primeras caladas quedó claro que no era un cigarro para principiantes: mucho pimiento rojo, pimienta negra inicial, fortaleza alta y un perfil que exigía atención. Es, sin duda, un puro que necesita una buena cena previa. Su golpe nicotínico es real y sostenido; fumarlo con el estómago vacío sería un error.

Desarrollo de la fumada

Primer tercio

El arranque fue especiado de manera muy marcada. Lo que primero apareció no fue una pimienta negra clásica en sentido estricto, sino una nota de pimiento rojo muy protagonista, con intensidad alta, madera y una sensación general agresiva aunque ya más controlada que en la fumada previa. La densidad de humo al inicio fue media, el tiro levemente apretado pero efectivo, y la quema comenzó bastante recta.

A medida que avanzó este primer tercio, el cigarro empezó a abrirse mejor. Se confirmó cierta mineralidad, una impresión de arcilla y un fondo floral sutil que aportó complejidad lateral. La madera fue tomando forma como madera levemente tostada, mientras el pimiento rojo seguía comandando la fumada. La sensación general fue la de un cigarro de fortaleza seria, con mucha personalidad, pero todavía algo lineal en la construcción sensorial.

Segundo tercio

Aquí apareció el mejor momento del puro. El pimiento rojo dejó de sentirse invasivo y empezó a integrarse de forma mucho más elegante. La madera tostada ganó presencia y se convirtió en una verdadera columna de soporte. El perfil floral se mantuvo en zona media sin desviarse hacia un terreno perfumado excesivo, y la mineralidad siguió aportando identidad.

Lo más importante del segundo tercio fue la aparición de un chocolate intermedio, ligeramente dulce, que rompió la linealidad y elevó notablemente la experiencia. No se trató de un cacao oscuro dominante ni de una profundidad pesada, pero sí de una capa suficiente para dar mayor dimensión al cigarro. La boca pasó de media a media-alta, con momentos cercanos a full en sensación. La intensidad bajó por momentos a 7, mejorando el equilibrio general, y el tiro se volvió francamente perfecto.

Desde la mitad del segundo tercio en adelante, el puro dejó de ser simplemente un especiado intenso y se convirtió en un cigarro bien ensamblado, con un discurso más completo: pimiento rojo integrado, madera tostada, chocolate medio, fondo mineral y un leve hilo vegetal-floral que explicaba parte de su singularidad.

Último tercio

El último tercio confirmó tanto las virtudes como las limitaciones de la liga. Por un lado, el pimiento rojo recuperó algo de fuerza, sobre todo en el retrohale, donde siguió siendo la nota dominante. La madera tostada ganó bastante protagonismo, al punto de saturar un poco los sabores en ciertos momentos, y el chocolate intermedio se mantuvo como soporte dulce-amargo moderado. También aparecieron notas de heno y una mineralidad ligeramente astringente, tipo arcilla seca.

Hay un detalle sensorial muy preciso que ayuda a describir el núcleo del cigarro: ese picante rojo no se percibe únicamente como pimienta, sino como algo más vegetal y condimentado, cercano a la sensación de un queso Pepper Jack o Monterey con jalapeño, es decir, un picante integrado con una faceta vegetal, fresca y apenas floral. Ese matiz fue una de las claves interpretativas de la fumada.

En las postrimerías, el tiro se apretó súbitamente y el puro se apagó por segunda vez. Sin embargo, el reencendido fue limpio, recuperó perfectamente los sabores y, lejos de diluirse, cerró con mucho carácter: picante rojo intenso, madera tostada marcada, chocolate intermedio y cuerpo medio a full. Fue un cierre potente, algo más rústico y menos refinado que el mejor tramo del segundo tercio, pero aún convincente.

Combustión y desempeño técnico

Técnicamente, este cigarro mostró una mejora clara frente a la fumada previa. La línea de quema fue en general bastante recta, la ceniza se mantuvo sorprendentemente sólida durante buena parte de la sesión, y la producción de humo terminó siendo muy buena. El tiro pasó de levemente apretado a muy bueno y luego perfecto durante el tramo central, que fue donde la liga expresó mejor su equilibrio.

Hubo dos apagados espontáneos en el último tercio. Ese detalle impide hablar de una ejecución impecable. No obstante, ambos reencendidos fueron limpios y sin pérdida de perfil, lo cual sugiere más un cigarro exigente en su último tramo —por compactación, acumulación de aceites y fortaleza— que un defecto estructural grave. En consecuencia, la construcción fue muy sólida, aunque no irreprochable.

Perfil sensorial consolidado

El HVC 500 Years Anniversary Selectos ofrece un perfil definido por una columna especiada roja, acompañada por madera tostada, mineralidad arcillosa, toques florales discretos, heno y un chocolate intermedio ligeramente dulce que emerge con más claridad desde la mitad del segundo tercio. No es un puro oscuro, no es un maduro profundo y no es una fumada untuosa o expansiva en el sentido de los grandes broadleaf o San Andrés bien logrados. Su fortaleza es alta, su nicotina es seria y su lenguaje gustativo va por otro camino: picante rojo integrado, madera, arcilla y un centro de cacao moderado.

Su mayor virtud es la coherencia. Su mayor limitación es la falta de profundidad verdaderamente oscura y la escasa evolución vertical. No se cae, no se diluye, no empalaga, no se vuelve blando; pero tampoco se transforma radicalmente ni construye una complejidad de múltiples capas profundas. Es un puro de identidad clara, más técnico y estructural que voluptuoso.

Conclusión general

El HVC 500 Years Anniversary Selectos terminó muy por encima de la primera impresión. Siete meses de reposo lo beneficiaron claramente: suavizaron la agresividad inicial, integraron mejor el picante rojo, permitieron que la madera tostada asumiera una función más noble y abrieron espacio para un chocolate intermedio que terminó siendo fundamental en la redención del cigarro. No cambió su esencia, pero sí maduró su ejecución.

No es un puro para principiantes. Tiene fortaleza real, golpe nicotínico evidente y demanda una comida sólida previa. Tampoco es un puro de perfil oscuro, denso o meloso; quien lo busque por esa vía probablemente quedará insatisfecho. Pero dentro de su propuesta —especiado, rojo, mineral, clásico, nicaragüense y de corte habano reinterpretado— funciona bien y convence.

No llega al nivel de un cigarro imprescindible ni de una liga que defina humidor en un paladar centrado en cacao oscuro, densidad y profundidad mineral organizada. Pero sí alcanza con justicia la categoría de un muy buen puro de rotación selectiva, con personalidad propia, técnica mayormente sólida y una evolución suficiente para dejar una impresión favorable.

🏆 PUNTUACIÓN FINAL

90 / 100 — MUY BUENO
Categoría: Rotación Selectiva

👉 Para variar, no para anclar
👉 No define tu humidor, pero sí merece respeto

A favor

  • Excelente integración del picante rojo tras el reposo
  • Muy buena combustión durante la mayor parte de la fumada
  • Tiro muy bueno a perfecto en el tramo central
  • Aparición de chocolate intermedio que elevó la experiencia
  • Fortaleza seria y carácter claro, sin empalagar ni diluirse

En contra

  • Perfil algo lineal en la primera mitad
  • No ofrece profundidad oscura real
  • Último tercio con cierta saturación de madera tostada
  • Dos apagados espontáneos en el tramo final
  • No es un puro apto para fumadores novatos ni para estómago vacío