La administración Trump ha ordenado a la GSA desconectar miles de estaciones de carga y retirar vehículos eléctricos de la flota federal. Esta decisión detiene de golpe el impulso verde promovido por Biden, marcando una ruptura tajante con la agenda ecológica. El freno a los vehículos eléctricos en edificios federales es más que un ahorro: es una declaración política.

