El presidente Recep Tayyip Erdoğan ha lanzado una ofensiva sin precedentes para consolidar su poder en Turquía. Detuvo a su principal rival político, allanó más de 100 domicilios opositores y prohibió protestas. Esta represión política amenaza el frágil equilibrio democrático y confirma el giro autoritario del régimen islamista en uno de los miembros clave de la OTAN.

