Donald Trump ha enfrentado una ola de resistencia judicial desde que retomó la presidencia. Varias de sus órdenes ejecutivas —centradas en inmigración, identidad de género y soberanía nacional— han sido suspendidas por jueces federales. El conflicto entre la voluntad popular y el poder judicial expone un sistema que protege intereses globalistas y progresistas por encima de la Constitución.

